Últimamente, los medios de comunicación han resonado
incesantemente debido a un caso de filtración masiva de información
confidencial, correspondiente a 11,5 millones de documentos clasificados,
pertenecientes al consorcio panameño de abogados Mossack Fonseca, equivalente a 2,6 terabytes
de información invaluable que constataría la implicación de figuras públicas
del ámbito político, económico, cultural, mediático y deportivo de diversos
países, en sociedades offshore y empresas fantasma, que consiguientemente
expondrían las fortunas secretas, propiedades millonarias, negocios ilícitos o
lucrativos y la participación clandestina en acciones de paraísos fiscales para
evadir impuestos, entre otras finalidades de los personajes relacionados en
cuestión. Los medios han llamado a este acontecimiento con el nombre de
<<Panama Papers>>, pero sería más exacto llamarlos <<CIA
Papers>>, como acuñe el analista internacional y ex asesor político
panameño, Julio Yao Villalaz, en un artículo publicado en el periódico “La
estrella de Panamá”, ante tal sospechosa e inusitada maniobra
geopolítico-financiera y mediática, orquestada por los servicios imperialistas
de inteligencia anglosajon-israelis y el sionismo financiero internacional, con
el propósito de deslegitimar a sus adversarios políticos y hacerse con el
control de los capitales depositados en paraísos fiscales.
Los medios de comunicación se han empeñado en presentarnos
este suceso como un acto de transparencia periodística, pero es justamente lo
contrario, esta supuesta filtración informativa está completamente controlada y
manipulada, ya que no se han publicado de manera imparcial todos los archivos y
documentos relacionados con el caso, ni puesto al alcance de la población una
base de datos con todos los archivos para que el público pueda consultarlos
libremente, como recalcó el portal WikiLeaks en su cuenta oficial de Twitter,
sino que de forma selectiva han revelado al público los documentos que les son
más convenientes, especialmente si se trata de desacreditar a figuras clave
confrontadas a los intereses de las elites financieras de occidente, entre los
que destacan el presidente ruso Vladimir Putin, el mandatario sirio Bashar
Al-Assad, el líder norcoreano Kim Jong Un, el gobierno bolivariano de
Venezuela, o el fallecido Muammar Gadafi, constituyendo Putin y Assad los
blancos principales contra quienes se ha suscitado una feroz campaña mediática
de difamación y desprestigio, a raíz de este hecho.
Es altamente sospechoso que entre los once millones y medio
de documentos desclasificados del buffet de abogados Mossack Fonseca, no se
relacione ni se haga mención de empresas o miembros de las altas cúpulas del
aparato estatal británico, alemán o estadounidense, lo que refleja los
intereses que se mueven de trasfondo en este escándalo mediático global, y no
es por la simple honestidad de las clases dirigentes de estos países la causa
por la que no se les relacione en el caso Panamá Papers, sino porque la firma
Mossack Fonseca fue fundada por la CIA y los medios que se hicieron con la
posesión de tales documentos, el periódico germano Süddeutsche Zeitung y el
consorcio internacional de periodistas de investigación (ICIJ), son respaldados
por fundaciones pertenecientes a las oligarquías financieras
anglo-norteamericanas, entre quienes sobresalen los Rockefeller, Rothschild,
Soros, Ford, J.P Morgan etc., así como por el propio gobierno de los Estados
Unidos a través dela USAID, quienes salieron ilesos y exentos de todo este
escándalo, en lo que iremos profundizando y desglosando con el desarrollo del
presente artículo.
Comencemos a desmenuzar puntualmente tanto los organismos
vinculados con el caso, como el incidente en sí mismo. La firma jurisconsulta
involucrada en el caso, de la que se extrajeron los archivos confidenciales que
dieron origen a este acontecimiento, a diferencia de lo que se dice en la
historia oficial, fue fundada por la CIA en 1986, dentro del marco operativo
del escándalo Irán-Contras, con el objetivo de crear las empresas offshore que
aseguraran el anonimato y las transferencias de dinero para financiar la
contrarrevolución nicaragüense, obtenido de las ventas del narcotráfico
impulsado y dirigido por la CIA. Durante la operación Irangate, la citada
agencia norteamericana vendía clandestinamente armas a Irán a cambio de
cocaína, que luego era transportada y distribuida en Estados Unidos como parte
del proyecto mk ultra, para anestesiar y sedar a la juventud norteamericana bajo
el lema “sexo, drogas y alcohol” para aminorar, anular o neutralizar la
oposición dentro del país a los intereses de la oligarquía estadounidense, y
que esta sea más fácilmente controlada y manipulada.
Los fondos obtenidos de la venta de drogas, la CIA y el
gobierno estadounidense los direccionaban para financiar a los Contra en
Nicaragua, usando las empresas anónimas creadas mediante Mossack Fonseca como
intercesoras para poder realizar dichas transacciones e inversiones sin ningún
riesgo. Por lo que acudieron a los servicios de Jürgen Mossack, un abogado
alemán hijo de un reconocido nazi ex miembro de las Waffen SS, con estrechos
lazos con la inteligencia y el espionaje norteamericanos, reclutado para la
conjunta operación gladio de la OTAN y el pentágono, dentro de su feroz cruzada
contra el movimiento comunista y la Unión Soviética, para crear una firma de
abogados que permitiera facilitar la maniobrabilidad de esta agencia en sus
operaciones encubiertas, instaurando empresas offshore para financiar grupos
furtivos responsables de cuantiosos crímenes de guerra y profundos estragos
causados para desestabilizar países y derrocar gobiernos opuestos o
confrontados con el imperialismo norteamericano, como es el caso de los
contras.
Es en los parámetros de esta operatividad que se origina
Mossack Fonseca, aunque los documentos de la empresa sitúan su origen en el año
1977, en realidad en ese momento no existía más que la Jürgen Mossack Law Firm,
es sino hasta el año 1986 que se erige la actual Mossack Fonseca en las islas
vírgenes.
CIA, el verdadero autor de Panama Papers
Como hemos aludido, la familia Mossack tiene un pasado nazi
muy turbio, repleto de vinculaciones con agencias de inteligencia de potencias
imperialistas. Erhard Mossack, padre del presunto co-fundador de la referida
compañía de abogados, Jürgen Mossack, perteneció a la Waffen SS durante la
segunda guerra mundial, ocupando el cargo de sargento en dicha organización,
siendo asignado posteriormente a custodiar un campo de prisioneros en Polonia,
como apuntan informes desclasificados del FBI. Erhard desde los 11 años militó
en las juventudes hitlerianas y en los últimos episodios de la segunda guerra
formó parte de las unidades de lobos solitarios, mejor conocidas como las
“Werwolf”, la guerrilla nazi que efectuaba actos contra los aliados. No
obstante, tras su detención por el ejército norteamericano, fue inmediatamente
puesto en libertad tras acordar su colaboración con la inteligencia yanqui y
ser reclutado en la operación gladio, integrándose en la unidad de inteligencia
presidida por el general Reinhard Gehlen, encargada del espionaje en contra de
la Unión Soviética. Posteriormente, Erhard Mossack se instalaría en Panamá tras
el triunfo de la revolución cubana para continuar con su labor de espionaje,
informando a la CIA desde el país centroamericano sobre las actividades del
nuevo gobierno cubano, encabezado por Fidel Castro.
Jürgen por su parte, no cortó las conexiones entre la CIA y
su familia, pues es necesario recordar que esta recurrió a sus servicios de
abogado para alcanzar sus propósitos. Una vez conociendo el origen oculto y las
vinculaciones con la inteligencia norteamericana de Mossack Fonseca, podemos
proceder a analizar el resto de componentes que conforman el escándalo “Panama
Papers”, porque el asunto no acaba aquí, sino que apenas comienza.
Centrándonos en los medios comunicativos participes, que les
fueron misteriosamente concedidos la propiedad sobre los registros de los
papeles de Panamá, cabe plantearnos la cuestión fundamental: ¿Qué razón habría
para entregar tan importante información de repercusión mundial,
particularmente a medios como el Süddeutsche Zeitung o el ICIJ? Hubiera sido
más conveniente en dado caso entregar a otros medios como el portal WikiLeaks,
si lo que se hubiese querido lograr realmente fuera garantizar el anonimato y
un impacto descontrolado, lo que nos evidencia que la verdadera intención era
causar un impacto controlado, administrado y selectivo.
El diario alemán Süddeutsche Zeitung, quien en primera
instancia obtuvo enigmáticamente los documentos de manos anónimas, está
afiliado al mencionado Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación,
del que se puede encontrar en su página web sus fuentes financieras, y en las
que resaltan las fundaciones Open Society, perteneciente al especulador
financiero y magnate multimillonario George Soros. The Sigrid Rausing Trust,
organización fundada por Sigrid Rausing, miembro de la opulenta familia
sueco-británica conocida por ser los propietarios de la multinacional “Tetra
Pack”, fundada por el abuelo de Sigrid, Rubén Rausing. The Fritt Ord Fundation,
organización supuestamente dedicada a la defensa de la libertad de expresión y
de imprenta, fuertemente criticada tanto por censurar al historiador británico,
David Irving, e impedirle hablar en el festival noruego de literatura del año
2008, financiado por esta misma fundación, como por su financiación a polémicos
proyectos, como un libro del bloguero islamofobico y racista, Fjordman, en el
que exige la expulsión de Europa de las comunidades musulmanas e inmigrantes
asentadas en el viejo continente, así como la promoción de discriminación
contra las mismas. The Pulitzer Center of Crisis Reporting, vinculada
fuertemente a la familia Bush. Las fundaciones Ford, Waterloo, David y Lucile
Packard, Addessium, entre otras organizaciones pertenecientes a las oligarquías
del sionismo financiero internacional.
El ICIJ fue creado en 1997 como un proyecto del Centro para
la Integridad Pública (CPI), organización igualmente financiada por la Carnegie
Corporation, la fundación Ford, la Open Society, la Rockefeller Brothers Fund,
la Rockefeller Family Fund, la fundación David B. Gold, la fundación
Goldman-Sonnenfelt, la fundación W.K Kellogg, entre otras organizaciones
propiedad de las más opulentas familias del mundo y las oligarquías financieras
más preponderantes que poseen un patrimonio mayor a la mitad de la población
mundial junta.
El propio gobierno de los Estados Unidos reconoció
públicamente haber estado financiando a las organizaciones y medios autores del
escándalo Panama Papers, así como los constantes ataques mediáticos contra
Rusia, Putin y otros países y líderes adversos, efectuados por la OCCRP, a
través de las declaraciones pronunciadas durante una rueda de prensa por el
vocero del departamento de Estado, Mark Toner, confirmando lo que había dicho
WikiLeaks un día antes, sobre la implicación del gobierno estadounidense y sus
agencias, en esta filtración interesada de documentación.
Los oligarcas del sionismo financiero constituyen la mano detras del ICIJ y co-autores del escandalo Panama Papers
Esta maniobra de inteligencia busca cubrir dos puntos
estratégicos principales. En primera, buscar desacreditar ante la opinión
pública a líderes políticos y figuras clave confrontadas con los intereses de
la oligarquía estadounidense y las elites financieras occidentales. Esto lo
vemos reflejado en la campaña mediática enfrascada a relacionar a toda costa a
Vladimir Putin con el caso, aunque el nombre del mandatario ruso no aparece en
ninguno de los documentos y registros, y solo se aluden a socios y amigos
íntimos del círculo de confianza de Putin, conformando el hecho estelar con
mayor difusión tanto por el ICIJ, como por las grandes cadenas informativas y
los medios oficiales.
Los papeles de Panamá constituyen un descomunal acto de
hipocresía por parte de los medios de comunicación y el aparato mediático
capitalista occidental, tanto por pretender involucrar a personas que no
aparecen en ninguno de los registros, como es el caso de Putin, pero se les
asocia a ellos por medio de gente cercana, siendo lo único o lo principal de lo
que hablan los medios acorde a este caso, como por guardar silencio, mirar
hacia otro lado o no darle la importancia debida a la implicación de otras figuras
afines al establishment norteamericano, como el caso del presidente argentino,
Mauricio Macri, que aparece en muchos documentos como el titular de varias
sociedades offshore e implicado en otras acciones en paraísos fiscales, al
igual que allegados muy cercanos al presidente argentino y miembros de alta
importancia de su partido, incluido su ministro de economía y tesorero del
partido de Macri, Néstor Grindetti, pero esa no es noticia relevante para los
medios y por ende no ha sido emitida por estos.
Otros de los aliados de Estados Unidos que figuran en los
papeles de Panamá son, el rey de Arabia Saudita, Salmán Bin Abdulaziz, Pilar de
Borbón de la corona española, o empresarios y contratistas cercanos al
presidente de México, Enrique Peña Nieto, de los que los medios han ocultado
sus fortunas y patrimonios millonarios resguardados en paraísos fiscales, al
igual que otro tipo de implicaciones en sociedades offshore, sobreponiendo para
ello la imagen de Putin u otros líderes contrarios a Estados Unidos. Pero, ¿Qué
piensan ganar con esta estrategia propagandística?, con esto no queremos decir
que la información contenida en los cables revelados del nombrado caso sea
falsa o sea simple propaganda, sino que los servicios de inteligencia
norteamericanos, el gobierno federal y la oligarquía financiera estadounidense,
son quienes están detrás y han utilizado la información revelada como una
estrategia mediática y de inteligencia, para ensuciar a sus contrapuestos y
salvar sus redes de negocios , aunque para ello sea preciso sacar a la luz
algunos trapos sucios de allegados suyos prescindibles o de menor importancia.
El caso solo se centra en documentos recogidos de un
despacho fiscal de entre tantos disponibles que se dedican a lo mismo, además
es necesario recordar que Panamá no es el único paraíso fiscal en el mundo ni
el más importante. Los paraísos fiscales y corporativos de Estados Unidos,
localizados en Delaware, Nevada, Dakota del Sur y Wyoming, se acrecientan
rápidamente dejando progresivamente atrás a Suiza, Hong Kong, las Bahamas o las
Islas Vírgenes, convirtiéndose Estados Unidos en el nuevo lugar preferido de
los multimillonarios para depositar sus fortunas y trasladar sus acaudaladas
cuentas bancarias. De esa forma los Estados Unidos pueden apropiarse de la
cantidad ingente de capitales concentrados en estos centros corporativos,
dejando en claro a través del escándalo Panama Papers, que el mejor lugar para
salvaguardar capitales y fortunas, son los paraísos fiscales estadounidenses,
de lo contrario en otro lugar podrían estar expuestos e incluso vulnerables a
sufrir un ataque.
Los Panama Papers constituyen en sí mismo, una disputa por
la apropiación de capitales financieros depositados en centros corporativos y
fiscales, como lo destaca el analista político internacional, George Kreiner:
"La filtración de los Panama Papers forma parte de una gigantesca maniobra
"jamás antes vista" liderada por algunas poderosas empresas de
comunicación y la comunidad financiera internacional para conseguir transferir
los fondos de las empresas offshore a los bancos de Estados Unidos, de Reino
Unido y de Alemania".
Pero esta estrategia no es algo nuevo ni se origina
propiamente con la filtración de los registros de la firma Mossack-Fonseca,
pues Barack Obama al iniciar su administración designó a la historiadora
Christina Romer, profesora de la Universidad de Berkley y especialista en el
estudio de la crisis del veintinueve, mejor conocida como “la gran depresión”,
para dirigir su comité de consejeros económicos. Dicha historiadora sostiene
que lo que realmente saco a Estados Unidos de la recesión, no fue el “New Deal”
de Roosevelt ni la segunda guerra mundial, sino el flujo de capitales europeos
hacia bancos norteamericanos, que se produjo desde el año 1936 por causa del
aumento de los peligros bélicos. Lo que nos indica que esta estrategia no es la
primera vez que se aplica y siguiendo la doctrina Romer, podemos observar que
este acontecimiento lo tenía planeado desde hace tiempo el gobierno de los
Estados Unidos, con el propósito de provocar un éxodo masivo de capitales hacia
su país, provenientes de otros paraísos fiscales para resguardarse de tal
aparente peligro, como una medida desesperada para que Estados Unidos levante
su economía caída.
Esto no hace más que reflejar el grado de descomposición en
el que se encuentra el capitalismo. Su feroz competencia descontrolada y las
contradicciones insolubles engendradas por el sistema capitalista, impiden y
hacen más catastrófica cada vez su prolongación, al igual que patentiza su
incapacidad para hacerlo y el estado de agonía en el que se encuentra, haciendo
más notorio la necesidad del capital financiero de desembocar una guerra contra
el mundo multipolar emergente, producto de esta competencia corporativa
incesante, que para perpetuar su subsistencia le es necesario destruir una
cantidad inmensa de recursos naturales y humanos, de mercancías y de medios de
producción para aliviar momentáneamente la presente crisis cíclica y constante
que caracteriza al modo de producción capitalista, abonando el camino para
nuevas y más fuertes crisis, que llevaran inevitablemente al sistema a su
autodestrucción, o cuando menos a la destrucción del planeta y la extinción de
la especie humana.
El caso Panama Papers, es otra medida estratégica para
manipular la opinión pública y ponerla a su favor, intentado convencer a la
gente de la necesidad de crear una guerra contra Rusia, como lo dice un
periodista alemán ex asesor del gobierno germano, Udo Ulfkotte, que al estar
cercano a su muerte y no tener hijos decidió escribir un libro titulado
“Periodistas Comprados”, o “Gekaufte
Journalisten” en su idioma original, en donde expone y evidencia la corrupción,
el amarillismo y la falta de ética y transparencia por parte de los medios de
comunicación locales e internacionales, mediante la exposición de casos
documentados que ejemplifican esto, siendo censurada en casi todos los países
en donde se publicó la obra, donde el periodista alemán testifica: "En
innumerables ocasiones puse mi firma en notas que me entregaron los servicios
de inteligencia de Estados Unidos, de Alemania o de la OTAN. Mentí, traicioné,
recibí sobornos y oculté la verdad a la opinión pública. No hacía periodismo
sino propaganda. Me avergüenzo aunque sea tarde para revertirlo. Hoy pasa lo
mismo, hay periodistas sobornados para mentir y convencer a la gente sobre la
necesidad de una guerra contra Rusia". También denuncia que los
principales medios de Alemania están manipulados y controlados por Estados
Unidos, incluido el Süddeutsche Zeitung, el diario con mayor circulación del
país europeo, lo que deja en claro este acto de “presstitute” o prostitución
periodística que llevan todos los grandes medios y cadenas desinformativas del
mundo, lo cual esta es la verdad del caso <<Panama Papers>> y es
tiempo de que se sepa.



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