martes, 26 de abril de 2016

Muerte de Prince: Cortina de Humo de Genocidios Imperialistas


Hace unos días, volvimos a ser testigos de otro caso descarado de hipocresía por parte de los medios de comunicación oficiales, al pretender ocultar sin ningún escrúpulo la muerte de 500 refugiados en el mar Mediterráneo, provenientes de los países asolados por la guerra imperialista de rapiña provocada por las potencias de la OTAN y sus secuaces, contra países adversos a los intereses hegemónicos del imperialismo occidental en medio oriente y el norte de áfrica, utilizando la muerte del cantante pop mk ultra, Prince, como cortina de humo para tapar los crímenes atroces del imperialismo.

Nuestra alienada sociedad, rápidamente se hizo eco de la noticia de la muerte de este ídolo mediático juvenil prefabricado por el sistema, pero nadie en occidente lamentó la terrible tragedia de la muerte de 500 personas, ni siquiera fue publicado este suceso en los grandes diarios, la prensa oficial, los noticieros de radio y televisión etc., solamente fue divulgado por algunas páginas y portales de periodismo independiente en internet, mientras que el fallecimiento de esta celebridad fue transmitida a escala masiva por todos los grandes medios, llenándose de condolencias por la muerte de un músico y no por la de medio millar de personas ahogadas en un naufragio, producto de una guerra sanguinaria de falsa bandera que se ha cobrado la vida de millones de personas en esta región del mundo, por intereses económicos, políticos y financieros de las multinacionales, los oligarcas y las potencias capitalistas.

El periodista Robert Fisk recalcó este acto descarado de hipocresía mediática en un artículo para el diario británico “The Independent”, donde destaca el acontecimiento de catástrofes sociales de magnitud considerable y proporciones descomunales, como el hundimiento de un barco en el mar mediterráneo que trasladaba a cientos de inmigrantes hacia las costas italianas, o el asesinato de 64 afganos en la ciudad de Kabul por la explosión de una bomba durante un atentado terrorista atribuido a los talibanes, grupo financiado por el imperialismo.

Ambas tragedias son consideradas las más grandes de su tipo en las regiones donde se presentaron, en los últimos tiempos. La muerte de este medio millar de inmigrantes, es el caso más grave del que se tiene constancia desde que eclosionó la llamada crisis de los refugiados en 2015, así como uno de los naufragios más terribles que se haya producido en el mar mediterráneo en los últimos años, según la ACNUR. De igual forma, la explosión suscitada en Kabul  y que dejó un saldo mayor a medio centenar de víctimas mortales, es la explosión de bomba más fuerte que se haya registrado en Afganistán en los últimos 15 años.

41 sobrevivientes del naufragio, dieron testimonio del horror sufrido por esta calamidad. La embarcación que los transportaba partió del puerto de Torbruk, acaeciendo el desastre a 130 kilómetros de las costas libias. Posterior de haber sido rescatados el día 16 de abril por un buque mercante y trasladados a la ciudad de Kalama, en la península griega del Peloponeso, los 41 sobrevivientes, de los cuales 23 eran somalíes, 11 etíopes, 6 egipcios y uno sudanés, conformados por 37 hombres, tres mujeres y un menor, se dispusieron a narrar lo acontecido. Aseveran que con ellos viajaban alrededor de 900 personas, de las que solo se han encontrado el cadáver de quinientas, por lo que el resto podría seguir desaparecido o también haya muerto, por lo que el número de víctimas superaría los 500.

Tanto el ataque en Kabul como la muerte de más de 500 refugiados ahogados en el mar, acontecieron en la misma que la muerte del cantante estadounidense, Prince Rogers Nelson, de lo que solo fue difundida y dado prioridad absoluta esta última por los grandes medios. Sin lugar a dudas la muerte de Prince funcionó mediáticamente como una distracción para volver hacia otro lado a la población o una tapadera con la que encubrir los crímenes sistemáticos del imperialismo, que han dejado ríos de sangre inocente brotando por todo el mundo.


Este es un acto colosal de hipocresía que deja en claro que para las cadenas mediáticas principales y el aparato de desinformación del sistema, la vida de una celebridad es más valiosa que la de cientos de personas asesinadas y ahogadas en el mar, en un intento desesperado por escapar de una pesadilla infernal causada por el capitalismo terrorista.

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