Hace unos días, volvimos a ser testigos de otro caso
descarado de hipocresía por parte de los medios de comunicación oficiales, al
pretender ocultar sin ningún escrúpulo la muerte de 500 refugiados en el mar Mediterráneo,
provenientes de los países asolados por la guerra imperialista de rapiña
provocada por las potencias de la OTAN y sus secuaces, contra países adversos a
los intereses hegemónicos del imperialismo occidental en medio oriente y el
norte de áfrica, utilizando la muerte del cantante pop mk ultra, Prince, como
cortina de humo para tapar los crímenes atroces del imperialismo.
Nuestra alienada sociedad, rápidamente se hizo eco de la
noticia de la muerte de este ídolo mediático juvenil prefabricado por el
sistema, pero nadie en occidente lamentó la terrible tragedia de la muerte de
500 personas, ni siquiera fue publicado este suceso en los grandes diarios, la
prensa oficial, los noticieros de radio y televisión etc., solamente fue
divulgado por algunas páginas y portales de periodismo independiente en
internet, mientras que el fallecimiento de esta celebridad fue transmitida a
escala masiva por todos los grandes medios, llenándose de condolencias por la
muerte de un músico y no por la de medio millar de personas ahogadas en un
naufragio, producto de una guerra sanguinaria de falsa bandera que se ha
cobrado la vida de millones de personas en esta región del mundo, por intereses
económicos, políticos y financieros de las multinacionales, los oligarcas y las
potencias capitalistas.
El periodista Robert Fisk recalcó este acto descarado de hipocresía
mediática en un artículo para el diario británico “The Independent”, donde
destaca el acontecimiento de catástrofes sociales de magnitud considerable y
proporciones descomunales, como el hundimiento de un barco en el mar
mediterráneo que trasladaba a cientos de inmigrantes hacia las costas italianas,
o el asesinato de 64 afganos en la ciudad de Kabul por la explosión de una
bomba durante un atentado terrorista atribuido a los talibanes, grupo
financiado por el imperialismo.
Ambas tragedias son consideradas las más grandes de su tipo
en las regiones donde se presentaron, en los últimos tiempos. La muerte de este
medio millar de inmigrantes, es el caso más grave del que se tiene constancia
desde que eclosionó la llamada crisis de los refugiados en 2015, así como uno
de los naufragios más terribles que se haya producido en el mar mediterráneo en
los últimos años, según la ACNUR. De igual forma, la explosión suscitada en
Kabul y que dejó un saldo mayor a medio
centenar de víctimas mortales, es la explosión de bomba más fuerte que se haya registrado
en Afganistán en los últimos 15 años.
41 sobrevivientes del naufragio, dieron testimonio del
horror sufrido por esta calamidad. La embarcación que los transportaba partió
del puerto de Torbruk, acaeciendo el desastre a 130 kilómetros de las costas
libias. Posterior de haber sido rescatados el día 16 de abril por un buque
mercante y trasladados a la ciudad de Kalama, en la península griega del Peloponeso,
los 41 sobrevivientes, de los cuales 23 eran somalíes, 11 etíopes, 6 egipcios y
uno sudanés, conformados por 37 hombres, tres mujeres y un menor, se dispusieron
a narrar lo acontecido. Aseveran que con ellos viajaban alrededor de 900
personas, de las que solo se han encontrado el cadáver de quinientas, por lo
que el resto podría seguir desaparecido o también haya muerto, por lo que el número
de víctimas superaría los 500.
Tanto el ataque en Kabul como la muerte de más de 500
refugiados ahogados en el mar, acontecieron en la misma que la muerte del
cantante estadounidense, Prince Rogers Nelson, de lo que solo fue difundida y
dado prioridad absoluta esta última por los grandes medios. Sin lugar a dudas
la muerte de Prince funcionó mediáticamente como una distracción para volver
hacia otro lado a la población o una tapadera con la que encubrir los crímenes sistemáticos
del imperialismo, que han dejado ríos de sangre inocente brotando por todo el
mundo.
Este es un acto colosal de hipocresía que deja en claro que
para las cadenas mediáticas principales y el aparato de desinformación del
sistema, la vida de una celebridad es más valiosa que la de cientos de personas
asesinadas y ahogadas en el mar, en un intento desesperado por escapar de una
pesadilla infernal causada por el capitalismo terrorista.

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