miércoles, 4 de mayo de 2016

Ciapapers: Mossack Fonseca y el Irangate


Últimamente, los medios de comunicación han resonado incesantemente debido a un caso de filtración masiva de información confidencial, correspondiente a 11,5 millones de documentos clasificados, pertenecientes al consorcio panameño de abogados  Mossack Fonseca, equivalente a 2,6 terabytes de información invaluable que constataría la implicación de figuras públicas del ámbito político, económico, cultural, mediático y deportivo de diversos países, en sociedades offshore y empresas fantasma, que consiguientemente expondrían las fortunas secretas, propiedades millonarias, negocios ilícitos o lucrativos y la participación clandestina en acciones de paraísos fiscales para evadir impuestos, entre otras finalidades de los personajes relacionados en cuestión. Los medios han llamado a este acontecimiento con el nombre de <<Panama Papers>>, pero sería más exacto llamarlos <<CIA Papers>>, como acuñe el analista internacional y ex asesor político panameño, Julio Yao Villalaz, en un artículo publicado en el periódico “La estrella de Panamá”, ante tal sospechosa e inusitada maniobra geopolítico-financiera y mediática, orquestada por los servicios imperialistas de inteligencia anglosajon-israelis y el sionismo financiero internacional, con el propósito de deslegitimar a sus adversarios políticos y hacerse con el control de los capitales depositados en paraísos fiscales.

Los medios de comunicación se han empeñado en presentarnos este suceso como un acto de transparencia periodística, pero es justamente lo contrario, esta supuesta filtración informativa está completamente controlada y manipulada, ya que no se han publicado de manera imparcial todos los archivos y documentos relacionados con el caso, ni puesto al alcance de la población una base de datos con todos los archivos para que el público pueda consultarlos libremente, como recalcó el portal WikiLeaks en su cuenta oficial de Twitter, sino que de forma selectiva han revelado al público los documentos que les son más convenientes, especialmente si se trata de desacreditar a figuras clave confrontadas a los intereses de las elites financieras de occidente, entre los que destacan el presidente ruso Vladimir Putin, el mandatario sirio Bashar Al-Assad, el líder norcoreano Kim Jong Un, el gobierno bolivariano de Venezuela, o el fallecido Muammar Gadafi, constituyendo Putin y Assad los blancos principales contra quienes se ha suscitado una feroz campaña mediática de difamación y desprestigio, a raíz de este hecho.

Es altamente sospechoso que entre los once millones y medio de documentos desclasificados del buffet de abogados Mossack Fonseca, no se relacione ni se haga mención de empresas o miembros de las altas cúpulas del aparato estatal británico, alemán o estadounidense, lo que refleja los intereses que se mueven de trasfondo en este escándalo mediático global, y no es por la simple honestidad de las clases dirigentes de estos países la causa por la que no se les relacione en el caso Panamá Papers, sino porque la firma Mossack Fonseca fue fundada por la CIA y los medios que se hicieron con la posesión de tales documentos, el periódico germano Süddeutsche Zeitung y el consorcio internacional de periodistas de investigación (ICIJ), son respaldados por fundaciones pertenecientes a las oligarquías financieras anglo-norteamericanas, entre quienes sobresalen los Rockefeller, Rothschild, Soros, Ford, J.P Morgan etc., así como por el propio gobierno de los Estados Unidos a través dela USAID, quienes salieron ilesos y exentos de todo este escándalo, en lo que iremos profundizando y desglosando con el desarrollo del presente artículo.

Comencemos a desmenuzar puntualmente tanto los organismos vinculados con el caso, como el incidente en sí mismo. La firma jurisconsulta involucrada en el caso, de la que se extrajeron los archivos confidenciales que dieron origen a este acontecimiento, a diferencia de lo que se dice en la historia oficial, fue fundada por la CIA en 1986, dentro del marco operativo del escándalo Irán-Contras, con el objetivo de crear las empresas offshore que aseguraran el anonimato y las transferencias de dinero para financiar la contrarrevolución nicaragüense, obtenido de las ventas del narcotráfico impulsado y dirigido por la CIA. Durante la operación Irangate, la citada agencia norteamericana vendía clandestinamente armas a Irán a cambio de cocaína, que luego era transportada y distribuida en Estados Unidos como parte del proyecto mk ultra, para anestesiar y sedar a la juventud norteamericana bajo el lema “sexo, drogas y alcohol” para aminorar, anular o neutralizar la oposición dentro del país a los intereses de la oligarquía estadounidense, y que esta sea más fácilmente controlada y manipulada.

Los fondos obtenidos de la venta de drogas, la CIA y el gobierno estadounidense los direccionaban para financiar a los Contra en Nicaragua, usando las empresas anónimas creadas mediante Mossack Fonseca como intercesoras para poder realizar dichas transacciones e inversiones sin ningún riesgo. Por lo que acudieron a los servicios de Jürgen Mossack, un abogado alemán hijo de un reconocido nazi ex miembro de las Waffen SS, con estrechos lazos con la inteligencia y el espionaje norteamericanos, reclutado para la conjunta operación gladio de la OTAN y el pentágono, dentro de su feroz cruzada contra el movimiento comunista y la Unión Soviética, para crear una firma de abogados que permitiera facilitar la maniobrabilidad de esta agencia en sus operaciones encubiertas, instaurando empresas offshore para financiar grupos furtivos responsables de cuantiosos crímenes de guerra y profundos estragos causados para desestabilizar países y derrocar gobiernos opuestos o confrontados con el imperialismo norteamericano, como es el caso de los contras.

Es en los parámetros de esta operatividad que se origina Mossack Fonseca, aunque los documentos de la empresa sitúan su origen en el año 1977, en realidad en ese momento no existía más que la Jürgen Mossack Law Firm, es sino hasta el año 1986 que se erige la actual Mossack Fonseca en las islas vírgenes.

CIA, el verdadero autor de Panama Papers

Como hemos aludido, la familia Mossack tiene un pasado nazi muy turbio, repleto de vinculaciones con agencias de inteligencia de potencias imperialistas. Erhard Mossack, padre del presunto co-fundador de la referida compañía de abogados, Jürgen Mossack, perteneció a la Waffen SS durante la segunda guerra mundial, ocupando el cargo de sargento en dicha organización, siendo asignado posteriormente a custodiar un campo de prisioneros en Polonia, como apuntan informes desclasificados del FBI. Erhard desde los 11 años militó en las juventudes hitlerianas y en los últimos episodios de la segunda guerra formó parte de las unidades de lobos solitarios, mejor conocidas como las “Werwolf”, la guerrilla nazi que efectuaba actos contra los aliados. No obstante, tras su detención por el ejército norteamericano, fue inmediatamente puesto en libertad tras acordar su colaboración con la inteligencia yanqui y ser reclutado en la operación gladio, integrándose en la unidad de inteligencia presidida por el general Reinhard Gehlen, encargada del espionaje en contra de la Unión Soviética. Posteriormente, Erhard Mossack se instalaría en Panamá tras el triunfo de la revolución cubana para continuar con su labor de espionaje, informando a la CIA desde el país centroamericano sobre las actividades del nuevo gobierno cubano, encabezado por Fidel Castro.

Jürgen por su parte, no cortó las conexiones entre la CIA y su familia, pues es necesario recordar que esta recurrió a sus servicios de abogado para alcanzar sus propósitos. Una vez conociendo el origen oculto y las vinculaciones con la inteligencia norteamericana de Mossack Fonseca, podemos proceder a analizar el resto de componentes que conforman el escándalo “Panama Papers”, porque el asunto no acaba aquí, sino que apenas comienza.

Centrándonos en los medios comunicativos participes, que les fueron misteriosamente concedidos la propiedad sobre los registros de los papeles de Panamá, cabe plantearnos la cuestión fundamental: ¿Qué razón habría para entregar tan importante información de repercusión mundial, particularmente a medios como el Süddeutsche Zeitung o el ICIJ? Hubiera sido más conveniente en dado caso entregar a otros medios como el portal WikiLeaks, si lo que se hubiese querido lograr realmente fuera garantizar el anonimato y un impacto descontrolado, lo que nos evidencia que la verdadera intención era causar un impacto controlado, administrado y selectivo.

El diario alemán Süddeutsche Zeitung, quien en primera instancia obtuvo enigmáticamente los documentos de manos anónimas, está afiliado al mencionado Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, del que se puede encontrar en su página web sus fuentes financieras, y en las que resaltan las fundaciones Open Society, perteneciente al especulador financiero y magnate multimillonario George Soros. The Sigrid Rausing Trust, organización fundada por Sigrid Rausing, miembro de la opulenta familia sueco-británica conocida por ser los propietarios de la multinacional “Tetra Pack”, fundada por el abuelo de Sigrid, Rubén Rausing. The Fritt Ord Fundation, organización supuestamente dedicada a la defensa de la libertad de expresión y de imprenta, fuertemente criticada tanto por censurar al historiador británico, David Irving, e impedirle hablar en el festival noruego de literatura del año 2008, financiado por esta misma fundación, como por su financiación a polémicos proyectos, como un libro del bloguero islamofobico y racista, Fjordman, en el que exige la expulsión de Europa de las comunidades musulmanas e inmigrantes asentadas en el viejo continente, así como la promoción de discriminación contra las mismas. The Pulitzer Center of Crisis Reporting, vinculada fuertemente a la familia Bush. Las fundaciones Ford, Waterloo, David y Lucile Packard, Addessium, entre otras organizaciones pertenecientes a las oligarquías del sionismo financiero internacional.

El ICIJ fue creado en 1997 como un proyecto del Centro para la Integridad Pública (CPI), organización igualmente financiada por la Carnegie Corporation, la fundación Ford, la Open Society, la Rockefeller Brothers Fund, la Rockefeller Family Fund, la fundación David B. Gold, la fundación Goldman-Sonnenfelt, la fundación W.K Kellogg, entre otras organizaciones propiedad de las más opulentas familias del mundo y las oligarquías financieras más preponderantes que poseen un patrimonio mayor a la mitad de la población mundial junta.

El propio gobierno de los Estados Unidos reconoció públicamente haber estado financiando a las organizaciones y medios autores del escándalo Panama Papers, así como los constantes ataques mediáticos contra Rusia, Putin y otros países y líderes adversos, efectuados por la OCCRP, a través de las declaraciones pronunciadas durante una rueda de prensa por el vocero del departamento de Estado, Mark Toner, confirmando lo que había dicho WikiLeaks un día antes, sobre la implicación del gobierno estadounidense y sus agencias, en esta filtración interesada de documentación.

Los oligarcas del sionismo financiero constituyen la mano detras del ICIJ y co-autores del escandalo Panama Papers

Esta maniobra de inteligencia busca cubrir dos puntos estratégicos principales. En primera, buscar desacreditar ante la opinión pública a líderes políticos y figuras clave confrontadas con los intereses de la oligarquía estadounidense y las elites financieras occidentales. Esto lo vemos reflejado en la campaña mediática enfrascada a relacionar a toda costa a Vladimir Putin con el caso, aunque el nombre del mandatario ruso no aparece en ninguno de los documentos y registros, y solo se aluden a socios y amigos íntimos del círculo de confianza de Putin, conformando el hecho estelar con mayor difusión tanto por el ICIJ, como por las grandes cadenas informativas y los medios oficiales.

Los papeles de Panamá constituyen un descomunal acto de hipocresía por parte de los medios de comunicación y el aparato mediático capitalista occidental, tanto por pretender involucrar a personas que no aparecen en ninguno de los registros, como es el caso de Putin, pero se les asocia a ellos por medio de gente cercana, siendo lo único o lo principal de lo que hablan los medios acorde a este caso, como por guardar silencio, mirar hacia otro lado o no darle la importancia debida a la implicación de otras figuras afines al establishment norteamericano, como el caso del presidente argentino, Mauricio Macri, que aparece en muchos documentos como el titular de varias sociedades offshore e implicado en otras acciones en paraísos fiscales, al igual que allegados muy cercanos al presidente argentino y miembros de alta importancia de su partido, incluido su ministro de economía y tesorero del partido de Macri, Néstor Grindetti, pero esa no es noticia relevante para los medios y por ende no ha sido emitida por estos.

Otros de los aliados de Estados Unidos que figuran en los papeles de Panamá son, el rey de Arabia Saudita, Salmán Bin Abdulaziz, Pilar de Borbón de la corona española, o empresarios y contratistas cercanos al presidente de México, Enrique Peña Nieto, de los que los medios han ocultado sus fortunas y patrimonios millonarios resguardados en paraísos fiscales, al igual que otro tipo de implicaciones en sociedades offshore, sobreponiendo para ello la imagen de Putin u otros líderes contrarios a Estados Unidos. Pero, ¿Qué piensan ganar con esta estrategia propagandística?, con esto no queremos decir que la información contenida en los cables revelados del nombrado caso sea falsa o sea simple propaganda, sino que los servicios de inteligencia norteamericanos, el gobierno federal y la oligarquía financiera estadounidense, son quienes están detrás y han utilizado la información revelada como una estrategia mediática y de inteligencia, para ensuciar a sus contrapuestos y salvar sus redes de negocios , aunque para ello sea preciso sacar a la luz algunos trapos sucios de allegados suyos prescindibles o de menor importancia.

El caso solo se centra en documentos recogidos de un despacho fiscal de entre tantos disponibles que se dedican a lo mismo, además es necesario recordar que Panamá no es el único paraíso fiscal en el mundo ni el más importante. Los paraísos fiscales y corporativos de Estados Unidos, localizados en Delaware, Nevada, Dakota del Sur y Wyoming, se acrecientan rápidamente dejando progresivamente atrás a Suiza, Hong Kong, las Bahamas o las Islas Vírgenes, convirtiéndose Estados Unidos en el nuevo lugar preferido de los multimillonarios para depositar sus fortunas y trasladar sus acaudaladas cuentas bancarias. De esa forma los Estados Unidos pueden apropiarse de la cantidad ingente de capitales concentrados en estos centros corporativos, dejando en claro a través del escándalo Panama Papers, que el mejor lugar para salvaguardar capitales y fortunas, son los paraísos fiscales estadounidenses, de lo contrario en otro lugar podrían estar expuestos e incluso vulnerables a sufrir un ataque.

Los Panama Papers constituyen en sí mismo, una disputa por la apropiación de capitales financieros depositados en centros corporativos y fiscales, como lo destaca el analista político internacional, George Kreiner: "La filtración de los Panama Papers forma parte de una gigantesca maniobra "jamás antes vista" liderada por algunas poderosas empresas de comunicación y la comunidad financiera internacional para conseguir transferir los fondos de las empresas offshore a los bancos de Estados Unidos, de Reino Unido y de Alemania".

Pero esta estrategia no es algo nuevo ni se origina propiamente con la filtración de los registros de la firma Mossack-Fonseca, pues Barack Obama al iniciar su administración designó a la historiadora Christina Romer, profesora de la Universidad de Berkley y especialista en el estudio de la crisis del veintinueve, mejor conocida como “la gran depresión”, para dirigir su comité de consejeros económicos. Dicha historiadora sostiene que lo que realmente saco a Estados Unidos de la recesión, no fue el “New Deal” de Roosevelt ni la segunda guerra mundial, sino el flujo de capitales europeos hacia bancos norteamericanos, que se produjo desde el año 1936 por causa del aumento de los peligros bélicos. Lo que nos indica que esta estrategia no es la primera vez que se aplica y siguiendo la doctrina Romer, podemos observar que este acontecimiento lo tenía planeado desde hace tiempo el gobierno de los Estados Unidos, con el propósito de provocar un éxodo masivo de capitales hacia su país, provenientes de otros paraísos fiscales para resguardarse de tal aparente peligro, como una medida desesperada para que Estados Unidos levante su economía caída.

Esto no hace más que reflejar el grado de descomposición en el que se encuentra el capitalismo. Su feroz competencia descontrolada y las contradicciones insolubles engendradas por el sistema capitalista, impiden y hacen más catastrófica cada vez su prolongación, al igual que patentiza su incapacidad para hacerlo y el estado de agonía en el que se encuentra, haciendo más notorio la necesidad del capital financiero de desembocar una guerra contra el mundo multipolar emergente, producto de esta competencia corporativa incesante, que para perpetuar su subsistencia le es necesario destruir una cantidad inmensa de recursos naturales y humanos, de mercancías y de medios de producción para aliviar momentáneamente la presente crisis cíclica y constante que caracteriza al modo de producción capitalista, abonando el camino para nuevas y más fuertes crisis, que llevaran inevitablemente al sistema a su autodestrucción, o cuando menos a la destrucción del planeta y la extinción de la especie humana.


El caso Panama Papers, es otra medida estratégica para manipular la opinión pública y ponerla a su favor, intentado convencer a la gente de la necesidad de crear una guerra contra Rusia, como lo dice un periodista alemán ex asesor del gobierno germano, Udo Ulfkotte, que al estar cercano a su muerte y no tener hijos decidió escribir un libro titulado “Periodistas Comprados”, o  “Gekaufte Journalisten” en su idioma original, en donde expone y evidencia la corrupción, el amarillismo y la falta de ética y transparencia por parte de los medios de comunicación locales e internacionales, mediante la exposición de casos documentados que ejemplifican esto, siendo censurada en casi todos los países en donde se publicó la obra, donde el periodista alemán testifica: "En innumerables ocasiones puse mi firma en notas que me entregaron los servicios de inteligencia de Estados Unidos, de Alemania o de la OTAN. Mentí, traicioné, recibí sobornos y oculté la verdad a la opinión pública. No hacía periodismo sino propaganda. Me avergüenzo aunque sea tarde para revertirlo. Hoy pasa lo mismo, hay periodistas sobornados para mentir y convencer a la gente sobre la necesidad de una guerra contra Rusia". También denuncia que los principales medios de Alemania están manipulados y controlados por Estados Unidos, incluido el Süddeutsche Zeitung, el diario con mayor circulación del país europeo, lo que deja en claro este acto de “presstitute” o prostitución periodística que llevan todos los grandes medios y cadenas desinformativas del mundo, lo cual esta es la verdad del caso <<Panama Papers>> y es tiempo de que se sepa.